Mi día especial era el once de diciembre de dos mil tres. Era el jueves y tuve que ir a la escuela. Lo empezó más despacio y después me senté enferma. Mi maestro mandó mi a la oficina de enfermera porque mi cabeza estuvo molestarme. Mis dolores de cabeza empezaron ser muy malos que la enfermera, Señora Richter, llamó mi mami y mi papi pero nadie tomó el teléfono. Me quedé en su oficina hasta tres y media. Durante al final de escuela vi que mi abuela llegó allá para tomarme a la casa. Solamente ella estuvo mirando a mí como era loca. Supe del modo ella sonreía que mi mamá estuve teniendo el bebé. Nosotros fuimos a la hospital buscar mi mami con el bebé en sus brazos. Había un recién nacido niño, ya dos horas de edad, llorando cuando camine en el cuatro. La segunda cosa vi la pizarra que tuvo “Felicidades a la hermana mayor Ebony”. Ese día estuve especial a mi porque yo no estuve una hija sola nunca más. También mi hermanito Trey estuve el primer bebe en mi familia que fui estar cerca mucho. Ahora que estuve una hermana mayor me sintió que necesité tener muchos quehaceres y responsabilidades; porque mi mami tuvo que cuidar a mi hermanito y mi papi tuvo que ir al trabajo. Pero que ese estaba loco por una niña que tuvo ocho años de edad pensar y antes de Trey nació, yo estaba muy consentido. Después me dio cuenta que fui a tener que ser menos egoístas especialmente con un recién nacido en la casa. Entonces aprendé ser un persona bien de teniendo un hermano.
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